UN RECURSO DESGASTADO

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Santiago Cafiero expresó hace unos días: “Las criticas seguirán siendo descarnadas porque lo que no se le perdona al Gobierno es su orientación política”*. El Jefe de Gabinete cree que a la gestión de Alberto Fernández solo se la crítica por ser peronista. Para su infortunio, no es así. Hay una enorme lista de motivos por los cuales se podría criticar al presidente, a su Vicepresidenta y funcionarios. Sin embargo, el objetivo de este texto no es centrarse en esos señalamientos sino en reflexionar sobre la eterna victimización del peronismo.

Cuando una gestión peronista puede mostrar logros destacados, expone una fisonomía sólida, confrontativa, avasallante. Contrariamente, si la realidad le resulta esquiva muestra una imagen lastimosa. El meme de los dos perros enfrentados (uno de apariencia vigorosa y otro desahuciado, desamparado) explica gráficamente lo expuesto. Hoy toca ver al PJ, y sus funcionarios, en modo “Vistima”. Lo que no resulta novedoso. Es un recurso harto conocido. Desgastado.

Lo hipócrita del planteo de victimización, es que el peronismo no posee ninguna autoridad moral para sentirse de esa manera. Justamente, son los ellos mismos quienes solo consideran “Pueblo” a los que coinciden – política e ideológicamente – con sus doctrinas, desconociendo el rol de ciudadano a todo aquel que no comulgue con sus ideas y acciones. También, son quienes han “deshumanizado” a sus adversarios, llamándolos “Gorilas”, adjudicándoles una caracterización peyorativa (animal con un nivel de inteligencia menor en comparación a una persona). Dicho de otro modo, para los peronistas los “otros” son seres inferiores. Casualmente, las personas que históricamente han pensado y señalado esto – entre quienes se encuentra ubicado Santiago Cafiero – son los que hoy buscan mostrarse “perseguidos” ante la sociedad.

Sin ir más lejos, el propio funcionario fue quien denostó en reiteradas ocasiones contra los ciudadanos que decidieron manifestarse en diversos momentos del año. Curiosamente, sus críticas hacia los que protestaron se basaron en lo mismo que hoy lo moviliza: no perdonar una orientación política totalmente diferente a la propia. Eso se llama hipocresía. Santiago Cafiero debería ser un agradecido del pueblo argentino. Incluso, con aquellos que no son peronistas debido a que ellos, con el pago de sus impuestos, pagaron los sueldos que han cobrado diversos miembros de su familia cuando les tocó desempeñar funciones públicas. Como actualmente le ocurre  a él. 

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