LA GRIETA Y LOS IDOLOS

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La sociedad Argentina se encuentra dividida por una Grieta de naturaleza moral y ética. Es una temática recurrente en todo análisis periodístico, sobre la cual mucho se habló en los últimos años. Sin embargo, la mayor parte de la ciudadanía se equivocó al pensar que dicho abismo solo se posaba sobre cuestiones políticas. Y no, va más allá de ello. La Grieta se extiende y determina a la cultura nacional, incluyendo en ella a todos y cada uno de los intereses ciudadanos. Incluso, lo que respecta a los ídolos populares. Las repercusiones de la muerte de Diego Maradona sirvieron para entender eso.

Se discutió bastante sobre la forma “correcta” en visualizar la figura del mejor futbolista de todos los tiempos. Algunos sostienen que solo se debe resaltar su legado deportivo. Otros, en cambio, afirman que no se puede separar sus cuestiones personales de las profesionales. ¿Cuál de las dos posturas es correcta y cual se equivoca? En realidad, ambas cuentan con elementos concretos que las validan y, al mismo tiempo, ninguna resulta desatinada. La clave para entender dicho entramado es simple: brindar libertad absoluta para que cada persona decida que creer y sentir. Punto.

No existe ninguna imposición, legal o moral, para que alguien cambie sus posturas sobre un tema solo porque otros así lo requieran mayoritariamente. Quien está convencido de lo contrario, lamentablemente, se equivoca. La clase política ha instalado dentro de la sociedad un alto nivel de intolerancia y odio hacia todo aquello que se contrapone a las propias creencias y sentimientos. Por tanto, dentro de esa realidad, resulta imposible la existencia de tolerancia y respeto. Tristemente, en Argentina quien piensa diferente se concibe como un “enemigo”.

Cada persona maneja niveles distintos de valores morales y éticos, no todos comparten su admiración y/o idolatría por las mismas personas o figuras. Tampoco, poseen gustos e intereses idénticos. Y eso es positivo, sobre todo para una sociedad que afirma querer vivir en democracia. La libertad (de pensamiento, sentimientos y acción, siempre dentro del marco constitucional) es innegociable, sin excepción alguna.

La reconstrucción histórica de nuestro país indica que, aún hoy,  todos los próceres (aquellas personas que realizaron su aporte individual para el nacimiento de la Patria) generan posiciones encontradas, según la opinión particular de cada ciudadano. ¿Entonces, porque Maradona tendría que estar exento de una lógica contraposición de opiniones y juicios de valor? ¿Alguien sabe?

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